El don del servicio – El Conocedor

La atención es uno de los pilares que sostienen el éxito o el fracaso de un bar, restaurante o bodegón: debemos exigirlo.

Don del servicio

La buena atención se paga, no se cobra. Es nuestro derecho como comensal reclamar que quien nos atienda nos sirva como nos merecemos. Y no es una obligación solamente de restaurantes o bares caros, como clientes debemos exigirlo en todos los lugares.

 

Pietro Sorba, el periodista y crítico enogastronómico, afirma que “los clientes –que son una parte muy importante en este juego ya que tienen el cuchillo del lado del mango– deberían empezar a tomar la costumbre de hacer dos cosas: La primera es señalar sistemáticamente (usando el libro de quejas si es necesario ya que el mismo existe) sin escándalos, pero con firmeza y sobretodo con ARGUMENTOS CONCRETOS cuando el servicio recibido no está a la altura de la situación”. Y el segundo punto es que “hay que empezar a tomar la costumbre de NO DEJAR PROPINA (o quizás 1 peso) cuando el servicio no está acorde”.

 

Hace algunos años, un reconocido empresario gastronómico planteaba esta situación: Uno llega a su restaurante y es recibido por el maître, lo acompaña hasta su mesa y junto con la carta le presenta una copa de champagne; luego trae una panera muy completa y ofrece diferentes entradas y propone vinos para acompañar la comida. Con este panorama, el empresario sostenía que con sólo sirvele una comida digna, el cliente ya se iba satisfecho.

 

Pero volvamos al pensamiento de Pietro: “Basta de dejar el diez por ciento sobre la mesa en forma automática casi como si fuera un impuesto. No lo es. La propina es reconocimiento y agradecimiento que se materializan en billetes que se transforman en una parte importante del sueldo de los camareros”.

 

Como dice el dicho popular: “la culpa no siempre la tiene el chancho”. La buena atención debe comenzar en el dueño del lugar. Contratar gente que esté dispuesta a dar una buena atención es fundamental, pero no es único punto: “Cocinas equipadas, buenos baños y vestuarios civilizados para el personal, la distancia entre mesa y mesa, la mantelería, los tiempos entre un plato y otro… Todo contribuye a elevar el nivel del servicio de un restaurante”, afirma Pietro Sorba… y tiene razón.

 

Pero a tener en cuenta que el mal trato por parte del cliente a quien le sirve no es un derecho: ante todo está la buena educación. Hay una publicidad de Chivas Regal (que acá compartimos con ustedes) que define muy bien este pensamiento: “Si realmente quieres ver de qué está hecho un hombre, sólo ve como trata a la persona que le sirve”.

chivas

 

Ya lo saben: La buena atención se paga, no se cobra y es nuestro derecho. Así que si no se queja, no se queje. El servicio es un don, y quien no lo tenga… no sirve para ese trabajo.

 

Por Pancho Barreiro