Gourmet al paso – El Conocedor

Cuando el reloj apura, pero el hambre lo hará después, lo mejor es buscar esas opciones gastronómicas veloces que alimentan cuerpo y alma.

apertura al paso

Las entradas al cine son para las 22.15. Ese horario en el que no se sabe cuando comer. Tal vez se elija hacerlo después de la película, pero es obvio que a los 45 minutos, y en cuanto en la pantalla se vea un plato de comida, el hambre pasará a un primer plano que la proyección se volverá tediosa. Además, será complicado encontrar el lugar adecuado en el que esté abierta la cocina. Si la elección final es comer antes de ir al cine, uno verá la película como si estuviera “pesado”, el sueño empezará a rondar por los ojos, los párpados harán un esfuerzo mayor para concentrarse en lo que se ve y, si la película no es de las mejores, las butacas no serán lo suficientemente cómodas como para dormir una siesta. La elección no es fácil, o eso pareciera. Tal vez lo mejor, sea comer algo antes.

 

Con estilo “verdulero”, Tiendas Naturales (Cabello 3407) es un restaurante que sabe combinar la alta gastronomía con la comida sencilla y sabrosa, con alimentos de calidad, frescos y naturales, “como los de antes”, define su dueña Verónica Semensi y agrega: “No es un restaurante vegetariano, nos encanta la carne y la usamos mucho”. Para la ocasión, los tartines son algunas de las vedettes de la carta: Tartine oriental (puerros, cebolla de verdeo, maíz, zanahorias y pimientos, aderezados con aceite de sésamo); de atún (lomitos de atún, cebolla morada, alcaparras crocantes, rúcula y espinaca) o el mediterráneo (Colchón de rúcula, jamón crudo crocante, tomates cherry, boconccinos y aceitunas negras). Al igual que el restaurante de Martín Magariños, el wok también es una de las herramientas que más se usa en la cocina de Tiendas Naturales.

 

En opciones de importación, La Fábrica del Taco (Gorriti 5062) es uno de los restaurantes mexicanos que trajo de forma más pura la esencia de la comida callejera Azteca: “Acá llegué con mí concepto, mí sabor, mí cultura y todo el color de México”, cuenta el mexicano Federico Lobeira, dueño del lugar, ubicado en el barrio de Palermo. Con un ambiente luminoso y llamativo, allí conviven la creatividad y la provocación, elementos que invitan a los transeúntes a pasar. Llamativas luces de neón en la fachada dan la bienvenida: “Ricos tacos, pase UD!!…”. Al cruzar la puerta, la alegría envuelve al visitante. Su música a todo volumen, sombreros clásicos, muñecos y máscaras de lucha libre, banderitas de colores, hamacas, collages de Frida Kahlo y la infaltable Virgen de Guadalupe, quien “cuida la taquería y a quienes la visitan”, afirmo Lobeira. Si el tiempo apura, las mesas altas sobre la vereda son una verdadera solución.

 

Aunque es cierto que la comida española es algo que “mamamos” desde chicos todos los porteños, Morriña (Estados Unidos 482) es un restaurante gallego que conserva en su estado más puro la comida del viejo continente. “Las tapas son un plato en sí, no una ‘picadilla’ como suelen tratarse en algunos restaurantes”, dice serio y con el mejor tono español –remarcando cada una de sus “eses”– su chef Manuel Corral Vide. “Ofrecer lo mejor de la gastronomía gallega, y ser un polo de difusión de nuestra milenaria cultura”, así lo entiende y así lo hace. La música celta acompaña la velada. La oferta en esta oportunidad es sentarse en la barra y disfrutar de la gran variedad de tapas gallegas.

 

De vuelta en América, la cocina peruana es un verdadero “boom” gastronómico en el Río de la Plata, sobretodo en el novedoso barrio de Palermo. Ceviche (Costa Rica 5644) explota esa comida que bautizó al restaurante. Con un ambiente íntimo y personalizado que da un gran lugar entre las mesas, el tapeo también es una opción rápida que no pierde la exquisitez de la comida incaica. Los tiraditos y los anticuchos son las candidatas más fuertes para comer bien y rápido. Además del ceviche, la comida peruana supo convertirse en un matrimonio feliz con la comida japonesa. El Tiradito es el más emblemático de esta fusión, ya que sería como un Sashimi japonés en salsa de Ceviche cocido al limón. Lo mismo ocurre con el Lomo Salteado, el Pulpo al Olivo y los sudados de pescados donde intervienen además de los productos incas con ingredientes orientales como Miso, salsa de soja, jengibre y wasabi.

 

Las 22.15 acechan, la decisión de levantarse de la mesa se acerca y una película espera… Sé que hay muchos que esa noche no irán al cine y seguirán disfrutando del placer de comer.