Propiedades cardiosaludables del consumo moderado de vino – El Conocedor

La enfermedad cardiovascular tiene una gran incidencia en la morbilidad y mortalidad en la mayoría de los países del mundo, y el nuestro no está exento de esto.

Apertuta cardiovasculares

También nos hemos referido a la evidencia científica disponible sobre los efectos beneficiosos del consumo moderado devino tinto en la salud cardiovascular. Estos beneficios serían atribuibles al efecto aditivo y sinérgico de varios compuestos que se encuentran en el vino, sobre todo aquellos llamados flavonoides. En esta nota veremos algunos de esos compuestos que posee el vino, y que de acuerdo a diversas investigaciones, tienen acción sobre el corazón y los vasos sanguíneos.

El vino ha sido parte de la cultura del hombre por más de 3.000 años, cumpliendo funciones socio–religiosas y también como parte de su dieta. Su producción se lleva adelante en prácticamente todos los continentes y su composición química está influenciada por la variedad de la uva, los factores climáticos y las distintas técnicas enológicas.

Los ingredientes principales del vino son el agua y el alcohol. El agua representa casi el 80% de la masa total del vino y deriva del jugo de la uva, por lo que es biológicamente pura. El alcohol se obtiene por la acción metabólica de levaduras (un tipo de hongo biológicamente activo) que transforman los azúcares de la fruta en alcohol etílico. La concentración de alcohol va a diferir dependiendo del contenido de azúcar de la uva y el tipo de levadura. En general, varía entre el 10 y el 17%.

Además de agua y alcohol, se han identificado en el vino más de 500 otros componentes: ácidos orgánicos producidos por la fermentación de la uva, sales minerales como el sodio, potasio, magnesio y calcio y sustancias como los compuestos polifenólicos que le otorgan el color y difieren entre los vinos tintos y blancos. Estos compuestos fenólicos se obtienen de la fruta (de su piel y semillas) y se dividen en dos grupos primarios: los flavonoides y los no flavonoides. Entre los flavonoides encontramos a las antocianinas, un componente que en general puede hallarse en los frutos rojos y en el vino tinto. En diversas investigaciones científicas puede observarse que estos compuestos disminuyen el riesgo cardiovascular en poblaciones de mujeres jóvenes. Cabe aclarar que están presentes sólo en el vino tinto.

Otra sustancia también presente en el vino es una fitoalexina denominada resveratrol, que se encuentra en la piel de la uva y cuya concentración depende del tiempo total de fermentación. Cuando ésta es corta (por ej. en los vinos blancos) su concentración es menor. Varios estudios prospectivos han demostrado que el consumo leve a moderado de vino tinto está asociado con una menor incidencia de eventos cardiovasculares. No obstante, la mayoría de estos estudios han informado una asociación en forma de “curva en J”, (un incremento en el riesgo de enfermedad cardiovascular con el consumo excesivo, crónico y asociado a otras bebidas alcohólicas). Este fenómeno de curva en “J”se evidencia con algunas sustancias donde el uso a cierta dosis es favorecedor y si esa dosis se incrementa el uso puede resultar perjudicial.

Cómo se describe en el dibujo que veíamos anteriormente, los beneficios cardiovasculares del consumo moderado de vino tinto se deben a los efectos combinados, aditivos y sinérgicos (sobre todo de resveratrol y otros compuestos polifenólicos) en la disminución de la generación de la placa de ateroma (aterogénesis) y en la atenuación del proceso de coagulación/fibrinólisis, condiciones que repercuten favorablemente en la disminución del riesgo de padecer enfermedad cardiovascular.

Por Dr. Matías Deprati Médico especialista en Medicina Familiar y Ambulatoria.
Departamento Médico Laboratorio Elea.