Cabernet Franc: ¿Sólo una moda? – El Conocedor

El mundo vitivinícola habla de esta cepa que seduce a enólogos, sommeliers y amantes del vino. ¿Puede convertirse en la nueva cepa de bandera del país?

cabernet franc destacada

Ante la góndola de la vinoteca sorprende una etiqueta diferente. Miramos para un costado y vemos los Chardonnay y los demás vinos blancos; giramos a la izquierda y están los Malbec y a su lado los Cabernet Sauvignon, pero a la derecha un cartel que dice “otras cepas” nos hace descubrir la existencia de los Cabernet Franc: Son muchas botellas, algunas de marcas conocidas y otras no tanto de precios bastante elevados. Buscamos los blends (vinos de más un varietal) y miramos de forma detallada las etiquetas: “Malbec y Cabernet Franc”; “Merlot y Cabernet Franc”; “Malbec, Merlot, Bonarda y Cabernet Franc”… y entre tanta búsqueda descubrimos una botella que nos sorprende aún más: un corte de Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc.

“En la industria del vino argentino –explica el sommelier y Licenciado en comercialización Mariano Braga– tenemos, de entre muchas, una particularidad fabulosa: la idea de innovar. Hay un grupo de enólogos decididos a probar nuevas regiones, nuevos métodos de vinificación y, por qué no, nuevas uvas. Así es que se encontró que la Cabernet Franc hace una dupla maravillosa cuando se la mezcla con partes mayoritarias de Malbec: le regala algo exótico, como animal, un poco salvaje, quizás, a nuestra cepa emblema”.

El Cabernet Franc se trata de una uva de origen francés mucho más antigua que “su hija” Cabernet Sauvignon. Si bien hay quienes afirman que es originaria de la región de Burdeos (hacia fines del siglo XVIII), en el Valle de Loire –también en Francia– se comenzó a plantar bastante antes y hoy en día se conoce a la región como la principal productora de vino de esta cepa. Genéticamente, el Cabernet Sauvignon nace de la cruza del Cabernet Franc y Sauvignon Blanc.

Pero, ¿en qué se diferencian? Joaquín Hidalgo, periodista especializado y creador de vinomanos (la primera wine app de vinos Argentina) lo explica muy bien: “Desde el punto de vista del gusto la diferencia es notable. El Cabernet Sauvignon es una variedad compleja y moderada en intensidad aromática, con una boca potente y llenadora de taninos finos, si se los trata bien. El Franc, en cambio, es intenso y frutado en rojo y negro, con trazos vegetales y un paladar lineal, algo flaco y de taninos finos, también si se los trata bien”, dice y agrega: “El corte de ambos suele ser explosivo, con mayoría de Sauvignon por sobre el Franc”.

El Ingeniero Juan Carlos Muñoz, Presidente y WineMaker de Viña Las Perdices, afirma que “el Cabernet Franc es más elegante, más refinado con notas más sutiles, aunque comparte muchos descriptores con el Cabernet Sauvignon ya que genéticamente están emparentados. Se podría decir que el Cabernet Franc es la barrica Francesa y el Cabernet Sauvignon la Americana, salvando las distancias”.

En los últimos cinco años, esta nueva-vieja cepa comenzó a plantarse mucho en el país, tal vez por una moda a nivel mundial o una tendencia. “En Argentina venimos con un desarrollo vitivinícola muy importante a nivel varietal y los enólogos buscamos alternativas todo el tiempo: A nivel calidad, las alternativas son muchas porque en la argentina se adaptan muy bien”, explica el reconocido enólogo Marcelo Pelleriti, winemaker de Monteviejo. “Como alternativas de calidad hay muchas, pero el Cabernet Franc se adaptó también como una alternativa más de imagen y el matrimonio Malbec y Cabernet Franc está sorprendiendo a muchos críticos internacionales”, afirma Pelleriti y Martín Pérez Cambet, Gerente Comercial de Casarena Bodega & Viñedos, agrega: “Es una tendencia que empieza a instalarse. Las principales bodegas de Argentina apuestan por un Cabernet Franc en sus portfolios. Lo interesante es que los Cabernet Franc siempre ocupan un lugar entre los vinos más importantes de dichos portfolios. En el caso de Casarena, nuestro Cabernet Franc es un Single Vineyard de la finca Lauren, localizada en Agrelo, o sea en el corazón de Lujan de Cuyo”.

Con todas esas ventajas únicas de la que hablan los especialistas surge una sola pregunta: ¿Puede convertirse en el “nuevo Malbec”? Maximiliano Ortiz, enólogo de Bodega Trivento, responde: “El Malbec ya lo presentamos y tuvimos éxito, ahora es momento de decirle al mundo que tenemos otras cosas. Hace falta gente que lo sepa vender y promocionar, nosotros estamos todo embobados y tapados con el Malbec, pero hace falta más marketing. Si hablás de Argentina siempre hablás de Malbec”, uno de los motivos por el cual Maximiliano ve “muy difícil que la Argentina se posicione a nivel mundial como productor” de Cabernet Franc.

“El Malbec es y tiene que ser la bandera Argentina”, afirma de forma rotunda Marcelo Pelleriti: “Pero cuando hablamos de un vino con esa complejidad tenemos que pensar qué va a pasar en el futuro porque no tenemos grandes cantidades de Cabernet Franc. Creo que va a haber una apuesta muy fuerte, en todos los chateau del mundo lo que sostiene los grandes vinos es el Cabernet Franc”; en el caso de su combinación con el Malbec, el Cabernet Franc le da “ese toque de mineralidad, de textura en boca y de elegancia que le hace falta el Malbec, le aporta longevidad en boca que te da grandes vinos de guarda”.

Hoy en día a los enólogos argentinos se lo ve enamorados de esta cepa y aunque el Cabernet Franc no nos distinga en el mundo ni desplace al Malbec, “hay mucho potencial en la variedad y Argentina tiene una diferenciación de terruños fabulosa como para dar a conocer un Cabernet Franc diametralmente distinto al que proponen desde el Valle del Loire”, dice Mariano Braga.

Lo bueno, como dice Juan Carlos Muñoz, es que “la gente está empezando a descubrirla y mientras más la conozca más se va a enamorar”. ¿Por qué? Que lo responda Pelleriti: “El Cabernet Franc es el juego a nivel calidad que le está faltando al Malbec, por eso juntos forman un matrimonio perfecto”.

Por Pancho Barreiro