El gran paso – El Conocedor

Son muchos los sommeliers que sueñan con algún día tener su vino propio, algo que no es nada fácil en estos días. Sin embargo, hubo quienes se la jugaron y hoy presentan orgullosos sus botellas con el fruto de la vid.

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Las funciones de los sommeliers son muy variadas, dan servicio, recomiendan, compran, venden, crean las cartas de los restaurantes y muchas otras cosas más, pero –sobre todo– son profesionales que aman el vino. Al estar tan cerca de su elaboración, algunos soñaron, se tentaron y dieron el paso para juntarse con un enólogo y así crear el propio; para que en lugar de describir como es el vino realizado por otros, colocar dentro de una botella los que a ellos le hubiesen gustado apreciar al descorcharla.

 

 

 

romano

 

► Roberto Romano, “Barroco” ◄

 

Roberto es un sommelier emprendedor, bartender, formador de futuros colegas, creador de VCS (Vinos Con Sentido) y trabajó en algunos de los mejores restaurantes y hoteles de Buenos Aires, pero siempre tenía el ojo puesto en crear los vinos que él quería disfrutar: Así nacieron los vinos Barroco.
El movimiento Barroco es un estilo artístico y cultural que se caracteriza por la abundancia en sus formas; obras cargadas de texturas, colores y contrastes. Roberto habla de sus vinos como una “manifestación de energía a través de los elementos”.
→ Agua, Viognier: “Es un elemento receptivo, su energía se mantiene intacta desde su origen, encontrando equilibrio y armonía”.
→ Fuego, Malbec: “Su energía radiante, que simboliza la fuerza, transmutación, espíritu, ímpetu del hacedor”
→ Tierra, Blend: “Es un corte de Malbec y Cabernet Sauvignon; es la materia y su solidez. La posibilidad de crear y construir sobre bases fuertes, seleccionamos componentes de tierras diferentes para lograr un vino con alma propia”.
Falta el aire, es cierto, pero parece que viene con burbujas…

 

 

bien con vino

 

► Valeria Mortara y Mariana Achaval, “Bien con Vino” ◄

 

Valeria y Mariana son una dupla de sommeliers que hace rato vienen pensando en simplificarle la vida a los consumidores. Para esto crearon la serie “maridaje”, con cuatro vinos para acompañar comidas específicas; así el comprador se ahorrará la búsqueda y tendrá a mano el vino ideal para el plato recomendado. Para simplificárselo aún más, en su etiqueta plasmaron con el dibujo del producto a acompañar.

→ Bienconvino Pescado & Mariscos”: Un blend de Chardonnay y Torrontés dueño de un estilo fresco, frutado y aromático, en su etiqueta muestra un gran pez para que no exista confusión alguna
→ Bienconvino Pollo & Cerdo: Con un erguido pollo como representante de la botella, se trata de un 100% de uvas Chardonnay que hacen un vino bien frutado, que se muestra algo untuoso y de buen volumen en boca debido al paso que tuvo en barrica.
→ Bienconvino Pasta & Pizza: Si sos de los viernes o sábados despacharte con una redonda o de pastas el domingo, este es el vino que unos seductores fideos enroscados en un tenedor te dan ganas de disfrutar con un joven Malbec: bien frutado y fresco, un tinto ligero para beber entre porción y porción
→ Bienconvino Carnes Rojas: Es un corte de Malbec y Cabernet Franc, con buena presencia de frutas, flores y algo de especias en nariz, musculoso para soportar un buen bife de chorizo. En su etiqueta, una cabeza de vaca representa este blend.
Para crear esta serie de vinos, eligieron al gran enólogo Marcelo Pelleriti. El lema principal de estas jóvenes sommeliers es “Todo va bien con vino”… y claro que sí.

 

 

agus de alba

 

► Agustina de Alba, “Blanc de Alba” ◄

 

Agustina es una de las sommeliers más prestigiosas de Argentina, ganadora en el año 2008 y 2012 del concurso “Vino Argentino, Mejor Sommelier de la Argentina”. Desde chica entrenó su nariz jugando y disfrutando de las especias que le hacía oler su madre, a los 15 años un viaje a la provincia de Mendoza hizo que se enamorara del mundo del vino y en ese instante decidió su futuro para transformarse en sommelier al poco tiempo de terminar los estudios secundarios.
En el año 2012, se junta con el enólogo Juan Pablo Michelini buscando un vino blanco que represente el terroir de Gualtallary, Valle de Uco, y juntos lo lograron. En su etiqueta, plasmaron la leyenda “Sueños Blancos de Gualtallary”, un corte de Sauvignon Blanc, Riesling y un toque de Semillón que se fermentó y crió durante un año en huevos de cemento que se lo embotelló sin filtrar para que se exprese mejor el carácter del lugar. En nariz es una catarata de frutas, algo herbáceo y hasta lácteo o graso, sensación que se reproduce al beberlo. Este vino se iba llamar de otra manera, pero cuentan que en el huevo donde se criaba la gente preguntaba “que hay ahí”, la respuesta siempre era “El Blanc de Alba”: así se marcó, y así nació su nombre.

 

 

Por Daniel Rosa
Fotos: EME-Ariana y Lorena Cifuentes