Espumantes todo el año – El Conocedor

A pesar de ya no ser una bebida estacional, durante noviembre y diciembre las bodegas argentinas multiplican sus ventas de espumantes, las cuales alcanzan hasta el 50%. El boom de los dulces y el nuevo consumidor joven.

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Hablar de champagne (o vino espumante) es remitirnos a la elegancia, la delicadeza y la distinción, pero –por sobre todas las cosas– es sinónimo de fiesta y alegría. Como cada diciembre, el mundo entero se prepara para celebrar la llegada de un nuevo año y todos brindamos por los sueños cumplidos y por los que vendrán. Levantamos bien alto nuestras copas en las no hay gaseosas, no hay jugos, no hay cervezas… hay champagne.
“Para una bodega especializada en espumantes como la nuestra, –cuenta Carlos Oliva, Gerente Comercial de Bodega Rosell Boher– el último trimestre del año es el momento de mayor demanda. El 50% de nuestra facturación se produce en estos tres meses”. Algo con lo que concuerda Guadalupe Fernández Burgoa, Wines Group Brand Manager de Bodega Navarro Correas: “Su consumo sigue asociado principalmente con las celebraciones de fin de año”, aunque remarca que en los últimos años se ha ido desestacionalizando.
Hace veinte años, cerca del 70% de los espumantes que se producían en el país se vendían entre octubre y diciembre. En 2003, esa proporción recaía hasta el 52% y hoy en día representa en el conjunto de bodegas más del 45%, donde se nota una diferencia hacia fin de año, pero con una venta anual más equitativa. Mariano Cunille, Brand Manager de Casa Bianchi, marca otra diferenciación importante referida a los canales de venta, donde “en el Off trade (supermercados y vinotecas) la diferencia es más pronunciada en esta época del año que en el On trade (restaurantes, bares y hoteles)”. El Ingeniero Agrónomo Juan Carlos Muñoz, Winemaker de Viña Las Perdices, afirma que hoy en día “no es tan estacional como antes que era muy marcada; siempre a fin de año se va a vender más, pero no es que el resto del año no se venda”. Y le atribuye este cambio a que en “los últimos años la gente ha cambiado el hábito de consumo, hoy le buscan un lugar distinto que tenía antes”.
Pero no fue sólo el cambio en el hábito de consumo, si no que hoy en día se han multiplicado las bodegas que producen espumantes. “Creemos que cada vez más el consumidor aprecia y distingue la calidad”, dice Juan Estornell, Gerente Comercial Bodega Vistalba, y agrega: “También se ha incrementado la oferta de espumantes, con nuevos estilos y características que han resultado en que el consumidor pueda elegir entre excelentes opciones para cada momento de consumo”. Alfredo Saenz, director de la Consultora Umami, se suma a esta afirmación donde también destaca que “los precios se han vuelto más accesibles y muchas veces en el mismo rango que los vinos”.
En referencia a la cantidad de bodegas que se volcaron a producir espumantes, el último informe de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), el número creció de forma sorprendente: en 2006, se registraban 62 bodegas productoras de espumante; hoy en día se registraran más de 130, lo que marca un aumento de más del 100% de las bodegas argentinas que decidieron apostar a un mercado que antes era sólo de nicho. En referencia a la producción, en el mismo rango de tiempo, pasó de 22 millones de litros de espumantes a 50 millones de litros al año.
Si bien existen diferentes tipos de espumantes, los Extra Brut (menos de 11 gramos de azúcar por litro) son los preferidos de los argentinos, los cuales en el último año se vendieron más de 30 millones de litros. “Es el más consumido por tradición, por paladar y por costumbre. Esto es así porque fue uno de los primeros y el más difundido; de este modo quedó instalado en el top of mind de los consumidores”, afirma Mariano Cunille y Leticia Arena, Gerente de Marketing de Bodega Séptima, agrega: “Asumo que será por que el líder supo instaurarlo hace, al menos, una década atrás. Además, es seco y va muy bien con el paladar argentino”. Para Carlos Oliva, “el consumidor argentino conoce a esa categorización como sinónimo de calidad, en lugar de asociarlo a la cantidad de azúcar por litro. Debemos seguir ayudando a difundir que no solamente se encuentran buenos espumantes en esa categoría comercial, y pueden encontrar excelentes productos en un Brut, un Demisec o un Nature. Este tipo de denominaciones lo que determina es el azúcar por litro y no la calidad final del producto”.
Pero si hablamos de azúcar, es importante destacar a un nuevo segmento de espumantes que conquistó a nuevos bebedores: Se trata de los espumantes dulces, los cuales tienen más de 40 gramos de azúcar por litro. “Se dice que las mujeres y los jóvenes han propulsado el consumo de los dulces por ser mas fáciles de tomar que los muy secos. También la versatilidad para los tragos y como producto de verano”, sostiene Leticia Arena.
Para Guadalupe Fernández Burgoa, hay nuevos consumidores por dos fenómenos que ocurren en simultáneo: “Por un lado, están ingresando nuevos consumidores a la categoría, los cuales están dispuestos a probar nuevas bebidas y nuevas formas de tomar los espumantes, como por ejemplo en tragos. A su vez, los consumidores habituales de la categoría están evolucionando, e incorporando los espumantes a nuevas ocasiones, y demandando nuevos productos, como los rosados y los espumantes dulces. Lo importante es que los espumantes, por su versatilidad, son cada vez son más elegidos para acompañar comidas y para ocasiones no tradicionales, como la coctelería”.
Uno de los máximos impulsores del espumante dulce, fue la tradicional Casa Bianchi con sus vinos New Age, en el cual apuntaba directamente al consumidor joven. “La nueva champaña dulce, sobre todo elegida por los paladares femeninos –cuya torta se va acrecentando cada vez más– se va constituyendo como una alternativa al frizante, los tardíos gasificados principalmente o mismo el torrontés o cualquier otro vino dulce gasificado o no. Tal es así que hoy en el trade existe una góndola exclusiva para los vinos y espumantes dulces”, cuenta Mariano Cunille. Juan Carlos Muñoz se suma a esta estadística de crecimiento del sector y remarca que el consumidor de espumantes dulces acaparó un público nuevo: “Está apuntado a un sector joven que no tiene la cultura de los vinos. Cuando se inicia a esto, le es más fácil probar un vino dulce que son más parecidos a las aguas saborizadas, a las gaseosas, incluso a la cerveza que al vino. Es el primer paso. Un vino con 50 gramos de azúcar lo va a aceptar más fácil que un tinto seco: La categoría dulce es para capturar a un público que no pertenece a la industria”. Para Alfredo Sáenz, “los espumantes dulces son, sin dudas, los de mayor crecimiento en los últimos años”.
Sin embargo, los jóvenes no sólo consumen espumantes dulces, si no que también son quienes con menos prejuicios se animaron a incluirlos en sus salidas. “Los espumantes se instalaron como LA bebida más consumida de la noche en bares, boliches, pubs. Hoy, tener una botella frapeada sobre una mesa es sinónimo de status y sentido de pertenencia, más allá de que etiqueta se esté consumiendo. Responde a un consumo muy de moda como toda tendencia”, responde Cunille.
“Los jóvenes (alrededor de los 25/27 años) van por todo: Los rosados también son muy buscados por ellos, quienes comienzan a armar los hábitos de vida adulta y hasta tienen la posibilidad de invertir en una botella de alta gama”, agrega Leticia Arena y suma otro de los segmentos que marcó un crecimiento importante: espumantes de alta gama.
“En la última década muchas bodegas se animaron a brindar interesantes propuesta para un consumidor que cada día es más inquieto y demandante de calidad –dice Carlos Oliva–. Rosell Boher fue la primera en lanzar un espumante argentino de alta gama y continuar la tradición; por ejemplo, hoy lanzamos una Edición Limitada que lleva 70 meses sobre borras finas. Pero en estos diez años muchas bodegas lanzaron sus espumantes y colaboraron así a difundir las virtudes de una bebida que en Argentina aún tiene mucho por crecer”. Este tipo de espumante, no sólo creció para su consumo si no que está muy bien posicionado como opción de regalo, tanto en el mundo empresarial como familiar. “Los espumantes de alta gama muestran el mismo comportamiento que los espumantes Premium. Sin dudas responden al mismo espíritu de celebración que está asociado a toda la categoría, y a su vez representan excelentes opciones de regalo”, confirman desde Navarro Correa y desde Vistalba agregan: “En alta gama de espumantes también hay una concentración en los últimos meses del año dado que el factor regalo juega un fuerte rol”.

Por Pancho Barreiro