90% de las llamadas de estafa provienen de La Reforma 

  • Rastreo de llamadas se dificulta por realizarse a través de internet

El 90% de las estafas cibernéticas salen del centro penal Jorge Arturo Montero Castro, mejor conocido como La Reforma. Así lo reveló el jefe de Fraudes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Yorkssan Carvajal, en entrevista con Semanario Universidad. 

Y es que, a pesar de que la ley obliga a bloquear la señal celular en los centros penitenciarios del país, la población privada de libertad vulnera los sistemas y continúa ejecutando fraudes con afectaciones millonarias para los ciudadanos. 

Incluso, la Policía Penitenciaria constantemente decomisa celulares tanto a visitantes como a las personas detenidas. Sin embargo, no ha sido suficiente para frenar los fraudes. 

Carvajal comentó que, si bien se aplica la inhibición de llamadas desde las cárceles, no existe un bloqueo en los sistemas de Internet como las redes Wi-Fi, la señal satelital y las IP. Justo ahí residen algunos de los métodos utilizados por los privados de libertad. 

César Solarte, profesor de ciberseguridad en la Universidad Cenfotec, explica que existen diferentes maneras que usan los privados de libertad para burlar el bloqueo de señal en los centros penitenciarios. 

Según el especialista en ciberseguridad, se debe contemplar que alrededor de La Reforma hay diferentes complejos habitaciones y, por defecto, muchas redes inalámbricas, siendo estas las cuales proveen Internet que, a su vez, permite evadir la falta de señal telefónica. 

“La forma de burlar (la señal telefónica) es tratar de ver qué red inalámbrica está con una clave sencilla, entonces así buscan la forma más sencilla de captar la señal de Internet y hacer las estafas”, señala. 

Solarte comenta que el bloqueo tiene la finalidad de que la señal telefónica tradicional no pudiera ser utilizado dentro del perímetro penitenciario. No obstante, reconoce que el cibercriminal está buscando reiteradamente la manera de burlar las medidas de seguridad que se están implementando. 

“Es como el juego del gato y el ratón. El cibercriminal está buscando dar un salto más de las medidas de seguridad y los especialistas en seguridad deben estar constantemente reformando esas medidas para que los cibercriminales no hagan sus fechorías”, dice. 

Estafas desde centro penal Jorge Arturo Montero Castro – Video Diario Extra

Imposibilidad de rastreo 

Además de evadir el bloqueo de señal celular, la tecnología les permite a los estafadores hacer uso de enmascaramiento de números telefónicos para que parezca que la llamada proviene de una institución bancaria realmente. 

“Como estamos hablando de llamadas a través de internet inalámbrico, estas no van a pasar por el sistema tradicional. Entonces al estar en internet es mucho más fácil bloquear el rastreo”, explica Solarte. 

Así, estas herramientas tecnológicas brindan la funcionalidad de poder evitar el rastreo de la fuente de la llamada donde se está generando el mensaje. Para Solarte, no es necesario que los privados de libertad tengan mucho conocimiento, sino tener un contacto que les permita el acceso a estos insumos. 

Diálogos preestablecidos 

La dinámica de estafa implementada por los privados de libertad consiste en contactar a la víctima y, mediante engaños, le hacen creer que se trata de un funcionario de un banco o bien, alguna otra institución pública para que brinden información sensible relacionada con sus cuentas bancarias. 

Investigaciones realizadas por el OIJ han develado que los privados de libertad no improvisan, sino que cuentan con diálogos preelaborados a la hora de realizar las llamadas telefónicas a terceros para estafas. 

Los detenidos, además, cuentan con una agenda donde anotan las llamadas pendientes y las víctimas a quienes deben darle seguimiento, así como un registro de los recursos económicos, grado de liquidez y movimientos bancarias de los usuarios. 

Bandas organizadas 

Solarte destaca que, detrás de las estafas bancarias realizadas por los privados de libertad, existen organizaciones grandes que se encargan de comprar en el mercado negro bases de datos para extraer información de sus potenciales clientes, adquirir herramientas para llevar a cabo los hechos delictivos y pagar a personas para que realicen las estafas. 

“Son muchos factores los que se están dando en ese momento (de la estafa) para que se dé la situación”, señala. 

Las investigaciones del OIJ confirman estos señalamientos, dado que se han identificado bandas que realizan llamadas desde los centros penales y, además, mantienen vínculos externos para llevar a cabo los delitos. Incluso, se han presentado casos donde funcionarios penitenciarios han estado implicados. 

Según declaraciones policiales, estas agrupaciones delictivas operan a través de bases de datos y elaboración de sitios web fraudulentos para extraer la información de las víctimas. Así, una vez realizado el fraude, envían el dinero a otras cuentas para que otras personas retiren el dinero de cajeros automáticos ya sea de sus propias cuentas o bien, de terceros que prestan su nombre. 

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