¿Cómo hacen los estafadores para seguir realizando fraudes bancarios sin ser detectados?

  • Algunos sistemas de instituciones públicas tienen hasta 12 años sin ser actualizados, denuncia fiscal. 

Cada cierto tiempo, las autoridades en seguridad, los bancos, instituciones públicas y demás, realizan comunicados o campañas alertando a la población sobre nuevas modalidades de estafas, con el fin de cuidar a las personas y a su dinero. 

Esto sucede debido a que los delincuentes han evolucionado en sus mecanismos para realizar los fraudes bancarios para evitar ser detectados por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y la Fiscalía Adjunta de Fraudes y Cibercrimen del Poder Judicial. 

Dicha información fue proporcionada por Miguel Ramírez López, quien trabaja como fiscal adjunto de esta institución, en una conversación con El Conocedor. 

“Van evolucionando hacia la protección de ellos mismos”,

señaló Ramírez, sobre parte de los nuevos retos que enfrentan desde la fiscalía. 

¿Qué ha cambiado? 

Es innegable que las nuevas tecnologías han ampliado las posibilidades de los estafadores. Según el órgano de investigación, tienen limitantes serias en este apartado que les complican la labor para dar con los responsables de ejecutar los delitos. 

Ramírez explicó que, hace algunos años, los malhechores creaban cuentas bancarias sin ningún problema y luego trasladaban los robado a estas. Sin embargo, luego de que los empezaran a procesar, cambiaron su modus operandi y comenzaron a comprar tarjetas a otras personas.  

“Posteriormente, empezaron a sacar tarjetas de personas indigentes, personas de la calle e inclusive de personas fallecidas, que aún no entendemos cómo abrieron. En el primer momento teníamos una idea porque eran transferencias directas, formabas parte de la banda, abrías cuentas y quedaba el delito”,

explicó el fiscal. 

De esta manera, es más complejo el rastro para detectar a los criminales, ya que crean cuentas puentes que conforman un eje fundamental en la estructura de los robos. Si desea conocer sobre este método, puede ingresar al siguiente enlace



Culpa, pero sin dolo. 

Dos de los conceptos más importantes para determinar la implicación en un delito son la culpa y el dolo, los cuales pueden ser fácilmente confundidos. 

Culpa es cuando una persona realiza un acto sin intención que deriva en un resultado determinado, mientras que el dolo se refiere a aquello que es hecho buscando generar un daño de manera voluntaria y consciente.  

“Cuando hablamos del dolo y de la culpa, tenemos que valorar la voluntad y la intención de participar o no en un tipo de delito”,

detalló Ramírez. 

En los casos de fraudes bancarios, estos conceptos salen a relucir, más aún considerando los mecanismos cada vez más complejos que utilizan los estafadores. 

“¿Qué pasa cuando ahora es una persona a la que se le ofreció un dinero y se prestó? Habría que analizar la figura y la complicidad. ¿Qué pasa en el caso de las personas que involuntariamente o inconscientemente prestaron su firma o una cédula? Son inimputables, un indigente de la calle que no sabemos ni quién es y se prestó, pero no sabía lo que estaba pasando”,

planteó el fiscal adjunto. 

Esto representa también un desafío para la fiscalía, ya que podrían investigar a uno o varios sospechosos y terminar un proceso de mucho tiempo sin ningún imputado, debido a falta de pruebas para señalar dolo en la estafa. 

El delincuente informático. 

El crimen moderno es muy distinto a los tradicionales y a otros que ya quedaron obsoletos. Se valen de todo tipo de herramientas digitales que facilitan su proceder y eliminar el rastro. 

“Este no es el caco que estamos acostumbrados que rompe la ventana y roba en una casa. Es de cuello blanco que ha diseñado sistemas informáticos”,

mencionó Ramírez.  

Además, el funcionario agregó que estos delincuentes trabajan mediante la ingeniería social y que tienen información de bandas organizadas que buscan activamente a clientes bancarios con una cierta cantidad de dinero. “No quieren víctimas con 100.000 ¢ en la cuenta, quieren de 20 millones de colones para arriba”. 

De igual manera, existen sitios en la DarkWeb en los cuales se venden bases de datos de estos usuarios, las cuales incluyen información sensible de los mismos que es apetecida por los criminales. 

Este nuevo tipo de malhechor contrasta directamente con los sistemas de seguridad de la fiscalía, según explicó el propio Ramírez. 

“Tenemos sistemas operativos con 12 o 14 años sin actualizaciones en instituciones públicas que no tienen el mecanismo económico para haberlo hecho y hoy van a tener que hacerlo, no sé cómo, pero van a tener que hacerlo. Eso puede causar una facilidad para extraer información, hasta con una llave maya y nadie se daría cuenta”,

finalizó el fiscal. 
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