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¿Cómo la virtualidad del MEP ha incidido en carga de familiares y docentes?

“En ocasiones el trabajo llega a ser 24/7”, según profesora del MEP. 

Desde que el Covid-19 llegó al país, en marzo de 2020, la vida cambió las dinámicas en las que funcionaba la sociedad hasta ese momento, incluyendo inevitablemente a las relacionadas con la educación y aún más en el Ministerio de Educación Pública (MEP). 

La entrada de las clases virtuales o bajo una modalidad híbrida, como la actual, ha traído varios desafíos a los estudiantes que han derivado en el crecimiento de la brecha entre la educación pública y la privada, principalmente por la velocidad en el proceso de adaptación y el acceso a recursos tecnológicos. 

Sin embargo, pese a ser los mayores afectados, no solo los estudiantes han sufrido de esta transformación en el paradigma educativo. 

El Conocedor conversó con Diana Picado, madre de familia de un niño de ocho años que está actualmente en segundo grado en la Escuela de San Francisco, en Coronado y con Katherine Del Valle, quien es docente de enseñanza de la música en la Escuela Pacífica Fernández. 

Ambas evidenciaron problemas en el desarrollo de sus responsabilidades, producto de la entrada en vigencia de la virtualidad en el MEP. 

(In)Accesibilidad a internet. 

“Lo más difícil es que no todos tienen acceso a internet. Se dividen según el nivel de conectividad. A veces los que tienen acceso a internet no se conectan porque sus padres trabajan, entonces no pueden ayudarlos a ingresar”,

señaló Del Valle. 

Y es que, precisamente, los datos sobre la conectividad por parte de los estudiantes resultaron alarmantes, principalmente en los primeros meses de la virtualidad. Según información del MEP, únicamente la mitad de los estudiantes se habían matriculado en los cursos en línea y cerca del 50% no tenían acceso a internet o un dispositivo para ingresar. 

En este punto, Picado también comentó que no siempre es posible ayudar a los niños a entrar a sus clases.  

“Es difícil porque los niños pueden no saber conectarse, hay veces que uno no está en la casa porque tiene que salir o lo que sea y se complica dejarlos conectados”,

señaló la madre. 

Esto sucede pese a que el ministerio envió, como también nos confirmó Picado y Del Valle, encuestas a los hogares para entender la situación de cada familia en relación con la capacidad de conexión. 

Cargas adicionales al trabajo de padres y profesores 

Uno de los aspectos que ha agudizado la virtualidad es la amplia carga histórica del trabajo docente. Según cuenta la profesora, las noches, los días libres y fines de semana pasaron a tener ciertas responsabilidades, principalmente por atención de dudas de los padres. 

“La carga es grande porque no es solo el trabajo de las clases, la comunicación con padres por Teams, correo y WhatsApp es constante, además de atenderlos presencialmente cuando quieren reuniones. Yo recibo mensajes en las noches, fines de semana, en cualquier momento. Es un trabajo que puede llegar a ser de 24 horas, prácticamente todos los días”,

explicó la docente. 

Adicionalmente, a nivel de las lecciones existe el reto de la división de los estudiantes según el tipo de clases que reciban. 

“Hay que dividir entre los distintos niveles de conectividad. Cuando solo pueden darse clases virtuales tengo que dar una lección y repetirla cuando los veo presencialmente, ya que no todos se conectan por problemas tecnológicos. Es una constante regresión, no podemos avanzar al paso que deberíamos”,

añadió Del Valle. 

La educadora de Música también agregó que la responsabilidad en la comunicación con los estudiantes recayó totalmente en los profesores. “Hay que buscarlos para que ellos puedan entregar todas las asignaturas, así sea muy tarde, hasta meses después, pero hay que buscarlos.” 

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Esta carga también ha sido trasladada a los padres de familia, quienes ahora están mayormente obligados a presenciar las actividades educativas de sus hijos.  

“La carga de tareas para los padres es muy alta. Hay que estar imprimiendo mucho prácticamente siempre y estar atentos a las tareas y a las clases virtuales y otras cosas que antes no eran nuestra responsabilidad”,

mencionó Picado.

Quien además agregó que también es difícil lidiar con mantener concentrados a los hijos por periodos largos en la computadora.

¿Cómo ha acompañado el MEP? 

Es importante comprender que, en el proceso adaptativo de la educación, todos los pasos han venido directamente a través del Ministerio de Educación Pública. En medio de una crisis educativa que, ha derivado en tres jerarcas en cuatro años, la institución enfrentó esta pandemia que obligó a la virtualidad de un día para otro. 

La propia Contraloría General de la República (CGR), ha declarado que el MEP no cuenta con las herramientas para determinar si sus estrategias virtuales han sido efectivas o no. 

Del Valle mencionó que la herramienta oficial del ministerio donde se suben las notas fue la única de la cual recibió capacitación. 

“Para la herramienta donde incluimos las notas del MEP, la capacitación fue un video de 13 minutos. Dichosamente, en la escuela, el director ha intentado capacitarnos más con personas invitadas y eso nos favorece mucho”. 

Finalmente, la institución intentó aplicar los cuestionarios de factores asociados, con el fin de utilizar los resultados como herramienta para mejorar la educación. Sin embargo, esto desató la polémica ya que no contaban con consentimiento informado de los padres para realizar ciertas preguntas. 

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