Fantasma del Banco Anglo se mantiene en torno a la figura de José María Figueres

  • Expresidente aseguró que hueco financiero era tan grande como para erradicar los tugurios de todo el país. 

Un 14 de setiembre de 1994, más de 1.700 personas se despertaron sin trabajo de la noche a la mañana. 

En vísperas de la independencia se consumió lo que se temía desde meses atrás: el Banco Anglo se convirtió en el primer banco público del país en cerrar sus puertas. 

Fundado en 1863, mediante cooperación británica, el Anglo, como se le conocía en la época, apareció para llenar las necesidades financieras, principalmente ante la falta de otras instituciones que funcionaran como entes económicos para la población. Dio respuesta a las múltiples peticiones de la oligarquía cafetalera de aquel entonces. 

Al día de hoy, muchas son las cosas que el sistema bancario debe de agradecerle al Anglo. 

Fue la institución pionera en la utilización de cajeros mediante las tarjetas bancarias electrónicas. 

De igual manera, fue el primer banco que introdujo los préstamos con garantías hipotecarias y fiduciarias, además de las compras y ventas de bonos.  

También fue la primera institución que implementó el cheque como medio de pago y los depósitos de dinero a la vista. 



¿Qué pasó con el Anglo? 

La década de los 80s marcó un gran crecimiento en las finanzas del Anglo. La institución alardeaba de su solidez en el mercado financiero nacional. No dudaba en gastar recursos para que todos supieran de su grandeza. 

Sin embargo, el declive vendría apenas unos pocos años después. 

Entre 1990 y 1994, más de 70 sobregiros en operaciones que, en su mayoría, no tenían respaldo técnico, comenzaron a cimentar las bases de la eventual caída del banco.  

Se estima que estos movimientos generaron unos ¢2.948 millones en faltantes de dinero que no había sido recibido por el Anglo. 

Como si fuera poco, en este periodo, el banco invirtió en bonos de deuda externa venezolana mediante su subsidiaria AVC Valores, ubicada en Panamá. Solo esta jugada dejó una pérdida de $55 millones. 

Esto derivó en una serie de investigaciones que dejaron a más de 25 personas inhabilitadas para trabajar en cargos públicos, así como denuncias que desembocaron en sentencias penales para altos jerarcas de la institución. 

Carlos Hernán Robles, el exgerente del Anglo, fue uno de los principales protagonistas de aquella jornada. La cabeza del banco terminó siendo sentenciada con 17 delitos de peculado en su contra. 

¿Qué tiene que ver Figueres? 

El tercer hijo de don Pepe alcanzó el máximo puesto en el Poder Ejecutivo y se puso la banda presidencial el 8 de mayo de 1994; el mismo don Pepe fue quien, 46 años antes, había proclamado la nacionalización de la banca en el país.  

“Chema”, como se le conoce a José María Figueres Olsen, solicitó una primera investigación sobre el banco el 24 de mayo de 1994. 

Sucedió lo inevitable: salieron a la luz las inconsistencias explicadas anteriormente. 

Apenas unos días después, en junio, el Consejo de Gobierno aprobó una intervención del Banco Central de Costa Rica (BCCR) al Banco Anglo, lo que implicó la toma de control de la institución y el cese de su junta directiva. 

Los funcionarios del BCCR encontraron que la situación del Anglo era insostenible, ya que las operaciones crediticias que se habían aprobado comprometían su estabilidad financiera, entre otros problemas. 

Y es así como llegó el día miércoles 14 de setiembre

“Hemos tenido que aceptar que es totalmente imposible que el Banco Anglo pueda capitalizarse por sus propios medios. Es por esa razón que, con mucho dolor e indignación, el Consejo de Gobierno ha decidido enviar a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley para cerrarlo”,

anunció Figueres en una conferencia de prensa que paralizó al país.

En dicha cadena televisiva, el actual candidato del Partido Liberación Nacional (PLN) dejó ver que la magnitud de las pérdidas era tan grande, que con ese dinero se hubieran erradicado todos los tugurios de Costa Rica. 

Tres meses después, en diciembre de 1994, la Asamblea Legislativa votó la Ley de Fortalecimiento del Sistema Bancario Nacional en la cual se detalló el proceso para cerrar, de manera definitiva, al Banco Anglo. 

Don Pepe, el presidente que creyó en una banca nacionalizada, falleció apenas cuatro años antes de que su hijo tomara la decisión del primer cierre de un banco público en Costa Rica. 

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