Los delitos contra el honor: calumnia, injuria y difamación

Son los inicios de la edad media, allá por el año 476 d.C. y en esta época definida por espadas, escudos y batallas por tierras, surgió un concepto que no vemos, pero que tenemos con nosotros como seres humanos; el honor.

Según Ramírez Fernández, el honor es un bien intangible de carácter inherente al ser humano que lo dimensiona en el contexto social y que le sirve para medir su propia valía.

Lo anterior quiere decir que no se puede medir su valor, pero que definitivamente repercute en cómo nos percibe el resto de personas en la sociedad; y por eso es que en derecho se le brinda protección.

¿Es algo lejano a nuestra realidad?

Negativo. Es algo que cada persona tiene siempre en su vida, inclusive se puede decir que este bien (en términos legales) tiene su dimensión subjetiva, donde la persona toma conciencia de su propia dignidad o valía.

Al ser un bien tutelado por la justicia en Derecho Penal, en el momento en que una persona realiza o expresa algo con el propósito de dañar el honor de otra persona se comete un delito sancionable con alguna pena en particular. Los “libros de la ley” clasifican este delito en tres tipos: injuria, difamación y calumnia.

La injuria y la difamación son delitos en los que se publica información falsa contra la reputación de una persona. Esa ofensa puede ser de forma verbal, escrita o gráfica, y para ser consideradas como delito su contenido ha de ser objetiva y gravemente ofensivo. La diferencia entre ellas es que la injuria ofende el honor subjetivo y la difamación el honor objetivo.

Un ejemplo para describir estos delitos sería:

Injuria: Juan le dice a sus compañeros de trabajo que Ana es prostituta sin tener pruebas de ello. En este caso la pena es una multa de diez a cincuenta días multa y si fuese en público, pasaría a ser de quince a sesenta y cinco días multa.

Difamación: Una persona que le dice a su vecino que Juan es un ladrón por haber robado algo en una tienda, aunque no sea cierto. La pena será de veinte a sesenta días multa.

La pena de multa obliga a la persona condenada a pagar una suma de dinero a la institución que la ley designe, dentro de los quince días posteriores a la firmeza de la sentencia. Cuando se imponga la pena de días multa, el juez, en sentencia motivada, fijará en primer término el número de días multa que deberá cubrir la persona condenada, dentro de los límites señalados para cada delito, según la gravedad del hecho, las circunstancias de modo, tiempo y lugar, así como las características propias del autor, directamente relacionadas con la conducta delictiva. Esta pena no podrá exceder de trescientos sesenta días multa.

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El tercer tipo de delito se concentra en la calumnia, que si lo vemos por nivel de gravedad es el grado máximo en el que se atribuye un delito a una persona que es inocente del hecho.

Un ejemplo sería cuando una persona acusa falsamente a su pareja ante la policía de haber cometido violencia doméstica sin haberla cometido. La pena será una sanción de cincuenta a ciento cincuenta días multa.

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