Números enmascarados y sitios web falsos utilizados por estafadores no pueden rastrearse 

  • Bandas organizadas comercializan herramientas para el cibercrimen 

Los ciberdelincuentes hacen uso de un enmascaramiento de números telefónicos para simular que las llamadas están saliendo del número real de las entidades bancarias, gracias al acceso de ciertas herramientas tecnológicas. 

Ni siquiera el bloqueo de la señal celular en los centros penitenciarios ha impedido que los privados de libertad lleven a cabo estafas bancarias desde las celdas, ya que han encontrado la forma de burlar las restricciones para continuar delinquiendo. 

Lo peor del caso es que estas herramientas tecnológicas limitan las posibilidades de rastreo de los orígenes de los fraudes bancarios. 

Llamadas por redes inalámbricas 

Yorkssan Carvajal, jefe de Fraudes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), en entrevista con Semanario Universidad reveló que la inhibición de llamadas desde las cárceles se da mediante sistemas de Internet como las redes Wi-Fi, la señal satelital y las IP. 

Los números enmascarados no se pueden rastrear, las aplicaciones están en Estados Unidos y ese país no le brinda información a Costa Rica. WhatsApp no da información al país, ni Instagram, ni Facebook. Todos los servidores que estén en Estados Unidos no dan información a nuestro país”, aseguró Carvajal a Universidad. 

El jefe judicial también comentó a La Nación que los cibercriminales hacen uso de líneas telefónicas de otros países, como Panamá o Nicaragua; lo cual ha provocado que se mantenga comunicación con cuerpos policiales centroamericanos, que han advertido de estafas cometidas por sujetos con acento costarricense en sus naciones. 

César Solarte, profesor de ciberseguridad en la Universidad Cenfotec, explica que estos métodos implementados por los estafadores para el enmascaramiento de números telefónicos dificultan la identificación de la fuente de donde se originó la llamada. 

“Como estamos hablando de llamadas a través de internet inalámbrico, estas no van a pasar por el sistema tradicional. Entonces al estar en internet es mucho más fácil bloquear el rastreo”, explica Solarte. 

Falsificación de ubicación 

Para Solarte, no es necesario que los privados de libertad tengan mucho conocimiento, sino tener un contacto que les permita el acceso a estos insumos, ya que lo mismo ocurre con los sitios web falsos que pretenden suplantar las páginas oficiales de ciertas instituciones. 

“Ninguno de los sitios web de phishing son rastreables. Cuando rastreamos servidores en Suramérica o Europa, le preguntamos a las operadoras de las direcciones IP (identidad numérica de cada conexión en Internet) y la respuesta es que no guardan a quién estaba asociada la cuenta en ese momento. La ley no los obliga. Las IP son dinámicas”, dijo Carvajal. 

Según el especialista en ciberseguridad, también los estafadores hacen uso de herramientas como el VPN o redes privadas virtuales, con el fin de cifrar la conexión al aparentar estar navegando desde otros países. 

“El VPN es como un túnel: vos entrás por una parte del túnel y salís por otro lado; así ese túnel lo usan los delincuentes para hacer su conexión a internet de un lado y que la información salga por otro”, señala Solarte. 

Los ciberdelincuentes pueden estar en Costa Rica y conectarse a una red privada virtual ubicada en China, Rusia o Australia, de modo que su navegación parecerá que se realiza desde alguno de esos otros lugares del mundo. 

Ley excluye sistemas de Internet 

Así, estas herramientas tecnológicas, cuyas utilidades son múltiples, pueden prestarse para el cibercrimen. En este sentido, Solarte insiste en que, aunque existe una necesidad de conocimiento técnico para poder desarrollar enmascaramientos de números u homologación de sitios web, estas herramientas vendrían a suplir la carencia de esas competencias. 

Incluso, se ha detectado la existencia de organizaciones dedicadas a la venta de servicios para la construcción de plataformas fraudulentas, donde los cibercriminales se acercan para poder solventar su falencia técnica. 

Actualmente, la ley obliga al bloqueo de la señal celular en centros penitenciarios, sin embargo, excluye el bloqueo a los sistemas de Internet como redes Wi-Fi, señal satelital y las IP, lo cual torna difícil el rastreo de la fuente de las estafas bancarias. 

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