“Para qué va una a producir un “cinquito”, que le cuesta tanto, y que se lo roben de una institución donde supuestamente el dinero está bien resguardado” 

  • Investigación del Nacional y del OIJ fallaron contra usuaria 

La casa de su mamá necesitaba unas remodelaciones. Entre sus hermanos, sus sobrinos y ella, poco a poco fueron ahorrando para poder comprar los materiales y pagar la mano de obra. 

En agosto del año pasado, un vecino le contó a Idalia Rodríguez que había tenido unos problemas con la cuenta del Banco Nacional, pues tenía unas deducciones por compras que él no había realizado. 

Como se trataba del mismo que ella utilizaba para guardar el dinero de las remodelaciones, al día siguiente fue a pedir un estado de cuenta. Le entregaron los papeles y se devolvió a su casa. 

Allí, al hacer la revisión, se dio cuenta que había casi ¢400.000 menos, sustraídos a punta de pagos alrededor de los ¢10.000. 

“Eran casi dos páginas de pagos de 9.000 o 10.000, a las 4 de la tarde, en la madrugada… un montón de números y fechas y decían cosas como “huawei servicios”. Yo soy ama de casa, yo no tengo ingresos, ahí lo que teníamos eran mis ahorros y los de mi familia” 

explicó.

Correr al banco 

Inmediatamente se dio cuenta de las deducciones, Idalia fue al banco en busca de una explicación. 

Dice que casi se muere de la impresión cuando le dijeron que le estaban robando dinero y que lo mejor era que deshabilitaran la tarjeta, cosa que hizo seguido. 

Le explicaron que de los casi ¢400.000 el banco ya había liberado más de ¢120.000 y luego liberó otros ¢220.000, por lo que solo pudo detener cerca de ¢60.000. 



La denuncia 

En ese momento, cuenta, le dijeron que probablemente le iban a devolver el dinero, pero que primero tenía que poner la denuncia en el Organismo de Investigación Judicial (OIJ). 

Acudió a esta institución y la respuesta fue contraria, le dijeron que debía resolverlo de forma interna con el Banco Nacional. 

“Me fui para mi casa con el estrés y la preocupación de qué iba a pasar o que había pasado ya, no entendía que había pasado con mi plata” 

añadió la usuaria.

Al día siguiente volvió a la sucursal del banco, la cual, expresó, le queda a más de 25 kilómetros de su casa, para pedir una explicación. 

Le respondieron que el proceso dura unos cuantos meses y le explicaron los trámites que debía hacer, lo que le aumentó las expectativas de que el dinero se lo devolverían.

Resolución adversa 

Luego del proceso de investigación, el banco le dijeo que no podían demostrar que hubiera sido una estafa, pues no se trataba del mismo modus operandi. 

Según narra, la respuesta que recibió del banco es que al sacar el dinero en montos pequeños no parecía haber sido un estafador, pues usualmente roban montos mayores. 

“Yo les dije, no es que ustedes no se percataron, fui yo la que se percató, si yo no me hubiera percatado de esto me dejan la cuenta en blanco. Había casi un millón y sacaron 400.000 nada más porque yo me percaté” 

explicó la afectada.

Le dijeron entonces que la única opción era presentar una apelación, en los siguientes tres días, en San José, aún más lejos de su casa. 

“Me hablaron de no sé cuál banco y firma electrónica y un montón de cosas que a mí no me cabían en la cabeza y que para una ama de casa son difíciles de entender” 

relató.

Ella entonces buscó ayuda en la Sugef, en la Defensoría de los Habitantes y en la Oficina del Consumidor Financiero, pero al final el resultado no cambió. 

“Me dijeron lo siento mucho, se perdió el dinero, que yo había hecho las compras y que más bien quería defraudar al banco y así lo tengo en los correos que me enviaron. Luego de la fiscalía me llamaron para decirme que archivaron el caso también” 

“A la fecha el Banco dijo “no”, el OIJ dijo “no”, la fiscalía dijo “no” y solo quedó resignarse por la pérdida del dinero” 

detalló.


Pagaba solo en comercios físicos 

Idalia cuenta que pocas veces utilizaba la tarjeta para hacer pagos y que la mayoría de ocasiones se trataba de compras en supermercados. 

A través de internet no pagaba ningún servicio y la única vez que había ingresado datos se trataba de la aplicación del Banco Nacional. 

“Si fuera que me robaron información de algún local ya eso no está en mis manos, igual pienso que el banco debe hacerse cargo” 

Desilusión 

Luego de asumir que el dinero no le sería devuelto y que, incluso, se le advertía de que si el reclamo no tenía cabida podía tratarse de un intento de fraude por parte de ella, tuvo que lidiar con no poder ejecutar las remodelaciones. 

“Para qué va una a producir un “cinquito”, que le cuesta tanto y que se lo roben de una institución donde supuestamente el dinero está bien resguardado” 

finalizó.
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