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¿Por qué algunos candidatos quedan mejor posicionados en una encuesta que en otra?

Encuestas de CIEP y Opol muestran diferencias para Alvarado y Araya, principalmente. 

Este miércoles, 3 de noviembre, el Centro de Investigación y Estudios en Política (CIEP) de la Universidad de Costa Rica, publicó su informe correspondiente al mes de octubre. 

En centro realizó una encuesta para medir la intención de voto del electorado costarricense de cara a las elecciones de febrero próximo. 

La encuesta muestra un gran número de indecisos. Entre quienes sí tomaron su decisión, José María Figueres lidera la intención de voto, seguido por Lineth Saborío, Fabricio Alvarado, José María Villalta y Rodrigo Chávez. 

A principios de octubre, trascendieron los resultados de la encuesta realizada por Opol Consultores, en la que los resultados fueron similares para algunos candidatos, pero para Fabricio Alvarado y Rolando Araya, el panorama fue sustancialmente mejor

En ese momento, fueron colocados por esa encuesta como primera y tercera intención de voto con 18% y 15% respectivamente. En el caso de Araya, en el informe del CIEP, aparece con un 2%, una cifra menor del margen de error de la encuesta, el cual es de ±3 puntos porcentuales

Así luce la comparación entre ambos estudios: 

CandidaturaInforme CIEP, 
octubre 2021
Encuesta Opol, 
setiembre 2021
Indecisos 48% 23% 
José María Figueres 19% 16% 
Lineth Saborío 8% 10% 
Fabricio Alvarado 5% 18% 
José María Villalta 4% 4% 
Rodrigo Chávez 3% 3% 
Rolando Araya 2% 15% 
*Los porcentajes tienen como bases tamaños de muestra distintos. 

¿Puede variar, solo para algunos? 

De acuerdo con el estadístico Esteban Meléndez, la intención de voto puede cambiar de un mes a otro, al tratarse de la medición de una opinión. Sin embargo, la metodología al realizar una encuesta puede hacer que arroje resultados distintos. 

“De hecho, tres casas encuestadoras actuales tienen tres poblaciones diferentes, tres métodos de recopilar la información y tres formas de escoger la muestra distintas.  En palabras simples, las tres miden cosas diferentes”, explicó. 

Meléndez también indicó que el tamaño de la muestra puede variar su margen de error, pero la forma de contactar a la población sí puede modificar los resultados. 

“El hecho de que el CIEP sea una encuesta telefónica, que OPOL visite comunidades en lugares urbanos y que Enfoques [una tercera casa encuestadora] haga un muestreo mixto entre presencial y telefónico, ya genera diferencias importantes”, agregó el estadístico. 

De igual forma sucede con los controles de validación de la encuesta, lo cual acentúa el nivel de confianza en ella. El experto mencionó que la pregunta y la forma en que es realizada, puede ser otro punto a tomar en cuenta. 

Una lectura política 

Para el politólogo Daniel Calvo, la lectura de cada encuesta hay que iniciarla desde su ficha técnica, para entender sus posibles diferencias. Sin embargo, menciona señalamientos que se hicieron a la encuestadora Opol en el proceso electoral anterior. 

“Ha quedado en evidencia en el pasado que, lastimosamente, quien paga la encuesta manda la encuesta, pero entiendo el TSE ha puesto mayores requisitos para evitar ese fenómeno que justo ocurrió con Opol en el proceso anterior”, manifestó. 

Precisamente, el Tribunal Supremo de Elecciones comunicó a principios de octubre que las casas encuestadoras que quieran publicar estudios de opinión debían inscribirse ante la institución y comprometerse a revelar quién paga por los estudios

En cuanto al informe del CIEP, Calvo comentó que muestra hallazgos importantes, más allá de cómo se comporte la intención de voto. 

“El tema vacunación, por el momento, no parece será decisivo, como se pudo llegar a temer. Lo más preocupante que una mayor oferta electoral no genera más representatividad o satisfacción al elector, sino preocupación”, expresó. 

El politólogo añadió que este punto debería abrir el debate sobre si resulta más beneficioso muchos partidos débiles o quizás menos partidos, pero más fuertes. 

¿Cada cuánto hacer una medición? 

Tanto Calvo como Meléndez coincidieron en que lo ideal sería dar un seguimiento a la intención de voto más continuo, de unos 15 días de distancia entre uno y otro. 

Este tipo de estudios son llamados Tracking, y se utiliza para visualizar los cambios en el tiempo y crear hipótesis sobre sus justificaciones. 

Sin embargo, ambos también coinciden en que la inversión necesaria para hacer uno de estos estudios, ocasiona que se realicen mensualmente.  

 “Son muy caras.  Conllevan una fuerte inversión en personal, validación y procesamiento y por razones materiales a las empresas se les dificulta realizarlas con mayor frecuencia”, finalizó el estadístico. 

En el caso del CIEP su informe anterior databa de agosto 2021, dos meses de diferencia con respecto al publicado ayer. 

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